Neuromarketing y cómo vender más
ene 13
diseño, marketing consumo, diseño, marketing, neuromarketing No Comments
¡Últimamente he estado de un trascendentalismo con respecto a nuestro trabajo y las diferentes formas para llegar al cliente! Recuerdo con nostalgia que en clase de historia del arte o de diseño veía que Henri de Toulouse-Lautrec hacía pósters por el amor al arte y para que le dieran trago gratis en el Moulin Rouge y así poder departir con sus compañeros de juerga. Y así se hicieron famosos sus carteles, sin tanto estudio ni pendejada hacia el cliente. Aunque en cierto modo, Toulouse-Lautrec hizo su propio estudio de mercado, ya que vivía y sentía ese entorno, lo amaba y sabía perfectamente qué plasmar en su obra para que otros se sintieran reflejados en ella.
Ahora, cuando las empresas quieren devorar todo y algunas firmas se especializan cada vez más en ciertos ramos, cuando la ciencia ha avanzado a pasos agigantados y sabemos cómo funciona el cuerpo humano, cuando podemos vislumbrar una ínfima parte de cómo funciona el cerebro, salen nuevas formas de “persuadir” al cliente –ya sea futuro o actual– para que pruebe, se case o cambie de producto o marca.
Así, surge el Neuromarketing como el estudio de la manera en que el cerebro procesa la información recibida, cómo procesa información al momento de la compra, qué partes del cerebro están involucradas en este proceso y cómo generar un “click” en el consumidor, ya sea cuando está de compras, cuando recibe un mensaje o al momento de utilizar el producto (sea un bien o un servicio). En realidad, un estudio detallado de este tipo puede ser extremadamente costoso, ya que debe contar con equipo médico de última tecnología; es que no se basa en inferencias de un grupo de personas, sino de especialistas en el campo médico. Sin embargo, existen ciertos estudios generales que ayudan a la aplicación del Neuromarketing a nuestro trabajo.
Gracias al Neuromarketing, lo subjetivo, el accionar subconsciente de la compra y las sensaciones despertadas por ciertos mensajes pueden ser medibles y agrupadas, por lo cual el estudio de las decisiones conscientes pierde credibilidad. Por ello, las encuestas y focus group serán desechadas, ya que según estos métodos la información es procesada por lo políticamente correcto y mediante el uso de valores y juicios sociales determinados, cosa que no sucede con el subconsciente. Podríamos entonces preguntarnos: ¿compramos productos o servicios que en realidad nos sirven o compramos nuevas realidades y experiencias?
Lo que hizo Toulouse, vivir una experiencia plenamente para poder transmitir lo que es, ya sea un producto, un servicio, un lugar, una actividad, ¡lo que sea! A mi parecer es valido. En realidad, es bueno saber cómo funciona el cerebro para poder llegar al cliente, a sus fibras y hacerlo sentir, crearle nuevas realidades y decirle lo que queremos transmitirle, pero personalmente prefiero que las cosas sean mucho más “humanas”. Es que para poder decir algo sobre algo, toca probarlo y experimentar con eso. Es cierto, sería una visión subjetiva, pero para eso estudiamos y podemos dar una visión generalizada del mensaje, así hacemos los dos ejercicios y no nos quedarnos sólo con la teoría e inferimos a través de ésta sin hacer la praxis. No sólo es soñar, imaginar, leer… es tener de primera mano la experiencia y después tomarlo todo y generar nuestras piezas de diseño.
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