Estamos inclinados a darle una significación universal a todo, más en un mundo globalizado como éste, en donde podemos ver en vivo qué están haciendo en Hong Kong o Londres o cualquier otro país o ciudad del mundo, donde todo pasa tan rápido, donde las noticias se pueden reducir a 140 caracteres y a medio día este Tweet es olvidado en los anales del micro blogging, cuando lo que sentimos es publicado en un muro y todos pueden saber que estamos sintiendo, pensando o haciendo. No tenemos tiempo para detenernos y pensar, sentir, saborear, observar, oler, escuchar y percibir todo cuanto nos rodea.

Pero todo parte de la percepción de nuestro ambiente, éste nos define y nos da información. Esta interacción constante es infinita, gracias al devenir de la naturaleza la psique humana cambia, muta, y al tiempo que también el humano transforma su entorno. Por eso el arte no es simplemente una capacidad de crear, es una voluntad que adquiere y requiere significación universal, que toca todo ámbito humano implícita o explícitamente. Paradójicamente y gracias a esta interacción, la noción de arte absoluto y hombre absoluto no existe, ya que estos prejuicios ideológicos nos llevarían a la repetición de la repetición de la repetición de un modelo de fabricación en serie (como es el “arte” de Botero, que se estancó en la repetición de una fórmula que le dio éxito).

Una forma fácil de mostrar esto es dando ejemplos concretos. Empecemos con el arte rupestre u…

Hombre Primitivo

Imaginen a un hombre rodeado de de cosas terribles e inexplicables, sucesos que van más allá de su comprensión y, peor aún, ¡cosas que no puede controlar! Un total caos a su alrededor y un miedo absoluto al devenir de la naturaleza. Sólo puede llegar a su comprensión poco a poco, mediante la observación y la abstracción, que son las herramientas para poder “controlar” y establecer vínculos suprahumanos entre ese algo incomprendido y fuerzas desconocidas, convirtiendo en conceptos lineales los objetos de del mundo salvaje y llevando la trascendencia de aquellos vínculos casi religiosos a la pared y a su cuerpo.

Ahora podemos dar un salto cronológico y encontrarnos con el arte Griego u…

Hombre Clásico

Ese ser agobiado por la naturaleza terrible y caótica, poco a poco ha aprendido de ella. Ahora esa relación dual entre instinto e intelecto se complementa y la relación entre naturaleza y ser humano llega a un equilibrio. Es una época en que el hombre descubre que puede entender, predecir y –ojo con esto– dominar los fenómenos, gracias a su certeza del conocimiento. Comienza a antropomorfizar todo cuanto lo rodea y comprende que todo está vivo y que en cada cosa reside vitalidad y divinidad, entonces el medio se convierte en algo mundano y, por ende, el arte cambia para ser un agente intuitivo sensible que transforma la vitalidad de forma depurada y consciente y, así, pues, observa su mundo, lo que lo rodea. El arte pierde su carácter divino, para ser sólo ornamental, llevando las formas de la naturaleza. El hombre griego, al vivir cerca al mar y la playa, se llena de estas formas y las plasma: formas sinuosas, el culto al cuerpo, la idealización de las formas curvas, es el compendio de este arte que en sí mismo es la expresión del hombre de su entorno.

 

Laocoonte y sus hijos, data del siglo I a.C.

 

Pero esta visión occidental no es la única del mundo, también está el arte oriental u…

Hombre Oriental

¿Recuerdan aquel hombre sumido en la desesperación por el caos? Bueno, pues este hombre ha superado esa dualidad de manera trascendental y traspasando el velo para poder ver la dualidad y eterno devenir del cosmos sin dejar de aceptar, ver y abrazar ese caos. Esta comprensión del mundo radica en un instinto consciente, según el cual la incertidumbre es una constante que acepta y se amolda a aquélla. Así, la conciencia personal (el ser humano que controla y domina) es casi nula y la aceptación metafísica es tremenda, llegando a un vínculo natural poco comprensible para nosotros, los occidentales. Siendo así, el arte oriental es muy cercano al del hombre primitivo, abstracto, con una expresión de transcendencia y un vínculo natural, aspirando a un mundo sin engaños y perdurable (cuento de la caverna), pero con una riqueza de soluciones en color y formas muy peculiar: como la perspectiva efímera o casi volátil, simplicidad de los trazos, pero rigurosidad de los detalles, la representación de mucho con nada. Al parecer, estar aislados del mundo durante milenios permitió una forma de pensar radicalmente diametral al resto y profundamente rica, dado que su entorno lo tenía todo, desde grandes estepas hasta playas y zonas boscosas peculiares con mucho bambú (fuerte pero flexible).

En otro extremo de la geografía, tenemos al arte Gótico o…

La línea Nórdica

Ahora imaginen un clima inclemente, donde las precipitaciones son pan de cada día y el frío hace que seas reservado, austero, fuerte, ensimismado y siempre vigilante. La rudeza de la naturaleza forja al hombre y lo cría como su igual y, así, la voluntad artística se asemeja a la del hombre primitivo por la línea abstracta, inexpresiva de manera orgánica o sin sinuosidad (como la línea clásica). Esta línea se caracteriza por su vitalidad, su movimiento implícito en la repetición de formas que se extienden al infinito, siendo un trazo de algo más que una expresión gustosa del hombre, convirtiéndose en la expresión de la fuerza: la fuerza de su entorno, la fuerza de sus habitantes, la fuerza de lo suprasensible. Vemos, pues, la repetición de formas, la falta de simetría y centro, el punto focal se transforma en movimiento, llevando el motivo a la potencia infinita. Muestra de la creencia de otros terrenos y otros dioses en contacto con el mundo y la naturaleza como su conducto, aquellos gigantes que debían soportar y derrotar no eran más que líneas quebradas y fuertes como su arte.

 

Rueda solar

 

Ya que vimos por encima estas voluntades, me pregunto si es posible conocer a través de una pantalla, percibir todo lo que transmite el entorno en un vídeo. Una vez leí en una entrevista que le hicieron a una diseñador famoso (no recuerdo el nombre) que “para conocer el mundo sólo necesitas una pantalla y acceso a Internet”; por esa frase borré su nombre de mis archivos.

¿Será que la sensación de calor o frío, el miedo de una avalancha o la incertidumbre de encontrar algo en una estepa se puede sentir o transmitir a través de una fotografía o un video? Se puede dar un ápice de luz a la idea y se podría representar, pero nunca totalmente sin el contacto directo del ambiente Y es por eso que prefiero conocer, salir y tener un contacto directo con mis clientes o con lo que tengo que diseñar; o simplemente no quiero pasar vacaciones viendo un video de Japón ¡tengo que vivirlo! Sé que contradigo nuestro quehacer con esto, pero también es nuestra responsabilidad como creadores de realidades, como movilizadores de cultura o como comunicadores vivir la experiencia plenamente para poder transmitir el sentimiento deseado.


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