
En Medellín nace ADGORA, una asociación que constituye un espacio de encuentro, apoyo, acompañamiento y representación para quienes estamos inmersos en el mundo de la publicidad. Hace ya más de un año que recibo sus informes, tablas de precios mínimos, invitaciones a grupos de Facebook, Twitteos, E-mails, etc. Sin embargo, siempre ha sido por medio de terceros (no sé si éstos sean miembros activos de la Asociación). He intentado ingresar a su página web: www.adgora.org y me aparece un pantallazo en “construcción” (por lo menos está pagando un Hostting y domino). Además, nunca he encontrado un teléfono, ya sea fijo o celular, al cual llamar y contactarme con un ser humano “real” que tenga voz y cuerpo. Con esto no pretendo desprestigiar una labor de la cual –sin ser miembro– me he visto beneficiado gracias a la Tabla de Precios Mínimos, sino indagar un poco acerca del modus operandi de la Asociación, la cual puede ser real o no, ya que parece no haber pruebas fehacientes de su existencia. Además, sabiendo cómo es la gente de viva cuando pretende sacar provecho de cualquier incauto, uno se pregunta si será una mala inversión consignar el dinero para convertirse en un miembro activo de la Asociación.
La importancia de una asociación como ésta en nuestro país y más aún en nuestro gremio es altísima, ya que estamos desprotegidos legalmente, nuestro trabajo muchas veces es menospreciado y subvalorado y, además, existen los “regalados”. Un regalado –lo digo desde mi punto de vista como diseñador– puede ser cualquier tipo que sabe manejar CorelDraw (¡guácala!) y se cree diseñador (sin menospreciar a los buenos diseñadores empíricos), entonces se va a trabajar al Ricaurte para que le paguen 5000 pesos por diseño, con lo cual se tiran a los clientes al cobrarles cifras irrisorias e incumplir el trabajo; no obstante, también existen diseñadores “profesionales” que hacen las mismas gracias. Después llega uno, cobra lo que es, da los tiempos promedio de entrega bien dados y las condiciones normales para la realización de un proyecto, con el propósito de hacer un trabajo profesional, a conciencia y conceptualizado, con la pretensión de hacer lo mejor para el cliente, sin recurrir a templates… y ¡claro!, los clientes se asustan.
Por ésta y muchas otras razones uno quiere la existencia y cree en el propósito de ADGORA, aunque por otra parte desconfía de ella. Sin lugar a dudas necesitamos esta iniciativa, por lo cual felicito la Asociación, alabo lo poco que he visto y admiro el hecho de que en este país –donde nuestras profesiones son consideradas un gasto y un lujo– ADGORA sea la abanderada para reunirnos (ya que somos muy celosos), defendernos, guiarnos y crear un entorno de trabajo mejor.
Sin más, les presento la Tabla de Tarifas Mínimas y los estatutos de la Asociación:
Tarifas Minimas
ESTATUTOS ADGORA
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